Trastorno de identidad disociativo
El trastorno de identidad disociativo es un trastorno mental que se manifiesta como una alteración en las funciones normalmente integradas de la conciencia, la memoria, la identidad o la percepción.
En este contexto, una persona con este trastorno puede sentir que está poseída por un espíritu externo y su posesión altera su comportamiento y pensamientos.
También pueden tener apagones en los que pierden el tiempo y no pueden recordar lo que sucedió durante ese período de tiempo.
El Trastorno de Identidad Disociativo fue aceptado como una entidad diagnóstica discreta con la incorporación de los Trastornos Disociativos en los sistemas de clasificación internacionales en la tercera edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM III, Asociación Americana de Psiquiatría, 1980). La investigación transcultural acerca del TID ha reconocido que los Trastornos Disociativos y la disociación pueden hallarse en todo tipo de culturas. De la misma manera, los estudios que han examinado sistemáticamente su etiología, han hallado antecedentes de trauma infantil crónico y severo en la mayoría de los individuos diagnosticados con TID (Dorahy et al., 2014; Şar, Dorahy & Krüger, 2017).
Entre los modelos explicativos disponibles en la literatura, el mecanismo de la disociación es el más mencionado (Ross & Ness, 2010; Dorahy et al., 2014;). En un sentido amplio la disociación es definida como una interrupción y/o discontinuidad en la integración normal de la consciencia, la memoria, la identidad propia y subjetiva, la emoción, la percepción, la identidad corporal, el control motor y el comportamiento (Asociación Americana de Psiquiatría, 2014).